Mi encuentro con Lanalhue Lafken

08 / 01 / 2011
Autor(es): Juana Paillalef Carinao, Directora Museo Mapuche de Cañete · Categoría: Cosmovisión Mapuche

Desde mi niñez, estuve atenta a cambios en mi saber, entre ellos el conocer espacios que no conocía, no obstante mi condición de mujer dentro de una familia mapuche, no me permitía salir a conocer otros lugares en forma libre, sin mis mayores.



Mi inclinación a querer saber, indagar y visitar otros territorios no fue fácil. En mis prácticas educativas, tuve la oportunidad de acercarme al territorio de Nahuebuta. Siendo una persona Nagche (territorio mapuche de las valles), el descubrir el otro lado del Fvxa Nawel (Nahuebuta) no me cambio mis principios y relación con mi territorio original. Este caminar me hizo reconocer la diversidad de nuestro pueblo en relación a que muchas personas mapuche de otros territorios socializaban sus costumbres, distintas e iguales a la vez, complementando lo que yo llevaba aprendido en mi piel.

Mi primer contacto con el otro lado del Fvxa Nawel, fue con el Winkul (cerro), generoso, abundante y tolerante, puesto que en ese momento ya se les incorporaba en desmedro de sus propia vegetación, plantaciones exóticas, invasivas y monótona, como lo es el pino y eucalipto. En este recorrido, reconstruí en mi imaginario, la historia de muchos antiguos luchadores defensores de su tierra, fugados a este cerro que les cobijó para seguir la lucha y no dejarse atrapar por el enemigo que acechaba con violencia en pos de instalarse en sus tierras. El lago Lanalhue era testigo de esa lucha para luego también tender una mano a los lamgen (hermano/a) que fueron obligados a trasladarse forzosamente al otro lado del lago y seguir camino hasta encontrar algún espacio en donde poder asentar sus familias en este transitar desesperado por no abandonar su kvdiñ (placenta de su nacimiento) por estos espacios caminados, fueron el nuevo hogar, en donde los GEN (espíritus poseedores y dadores de vida) de los lugares les recibieron, permitiéndoles convivir con sus choyvn (hijos), sin que se olvidasen de agradecer cada ciertas lunas lo recibido de la ñuke mapu (madre tierra) y los llituche (primeros habitantes). Wampu (canoa) fueron construidos para poder navegar el Lago Lanalhue que generoso entregaba sus lelfun (espacios de abundancia) llenos de alimentos y esperanza sabiendo y compartiendo con estos hijos de la tierra este nuevo hogar que les ha permitido sobrevivir y entregar gratitud en los diversos rituales consagrados al Lanalhue.