Dinámicas de los bosques nativos

18 / 01 / 2011
Autor(es): Brenda Román Abarca · Categoría: Sustentabilidad

Cuando nos detenemos frente a un bosque, lo vemos quieto, estable e inmodificable. Sin embargo, las comunidades forestales son organizaciones dinámicas que cambian en el tiempo y tienen un origen que puede ser variado, función de múltiples factores (Donoso, 1993).



Así, según éstos múltiples factores, refugiándose en las orillas del mar en los períodos demasiado gélidos y en las cumbres frescas y húmedas de neblina durante los períodos secos y cálidos, en el sur siguiendo el ritmo de los deshielos y en el norte el de las lluvias, las especies forestales, los grandes árboles, fueron cubriendo llanuras, valles y montañas, avanzando y retrocediendo hasta construir los paisajes que conocieron nuestros antepasados aborígenes de estas tierras (Donoso, 1999).

Como un inmenso órgano, cada especie dentro del bosque nativo tiene su función, aquellas consideradas como pioneras, son las que generan las condiciones para que un bosque pueda comenzar a existir. Los del género Nothofagus (Roble, Raulí, Coigue, Lenga) son un típico ejemplo de ello, sus características de resistentes y tolerantes a las inclemencias del tiempo y la directa exposición al sol, las hacen capaces de establecerse en lugares donde muchas otras no crecerían, como las escorias volcánicas o los suelos desnudos generados tras un incendio.

Los robles son los gigantes del valle longitudinal. Protegidos por su sombra en el verano y nutridos por sus propias hojas que tapizan el piso en otoño e invierno y enriqueciendo el suelo en primavera, se hacen esplendorosos con sus hoja brillantes los laureles, los lingues, los olivillos y los avellanos. Las quilas esperan la Luz que entra por el espacio creado por la caída de un gigante. Poco mas arriba, por los faldeos cordilleranos, el raulí con su follaje dorado va desplazando al roble, mientras que las tepas y los mañios ocupan los lugares de laureles o lingues (Donoso, 1999).

Desde el piso del bosque, creciendo junto a musgos y helechos, surgen las lianas y enredaderas que trepan para alcanzar la luz, confundiéndose con las hojas de los árboles, reventando sobre troncos y descolgándose por las ramas en rojos y brillantes copihues, estrellitas y medallitas, blancas y puras quilinejas y voquis quilmay (Donoso, 1999).

Los coigues, que ya venían apareciendo en las quebradas y riberas de los ríos en la región mediterránea, empiezan a predominar francamente en las montañas, primero asociándose con raulí en el límite de la distribución altitudinal de esta especie y más arriba formando umbrosos bosques puros. Finalmente el persistente coigue se asocia con la lenga y el ñirre, poco antes del umbral altitudinal arbóreo (Donoso, 1999).

En las alturas del centro-sur de la Cordillera de los Andes y en la costa, en la Cordillera de Nahuelbuta, en medio de lagos y volcanes o en las cumbres rocosas, como espectaculares relictos de selvas más extensas del pasado, quedan los bellísimos, incomparables bosques de araucaria, el pehuen de los Mapuches, árbol notablemente adaptado para soportar el enorme calor de las lavas ardientes y fríos intenso de las nieves eternas. Mil y mas años viven los pehuenes junto a lengas, ñirres y cuoigues, contemplando a los largo de los siglos el dantesco espectáculo de innumerables erupciones volcánicas (Donoso, 1999).

La dinámica de los bosques nativos impresiona, la capacidad de las especies para adaptarse y encontrar, al igual que los humanos, el lugar donde mejor se sienten y pueden crecer, nos hace reflexionar sobre la inmensa sabiduría de la naturaleza y su capacidad para perdurar, más allá del minúsculo instante de la vida humana, más allá de la contaminación y los daños que les podamos causar.

 

Referencias

  • Donoso, C. 1993. Bosques templados de Chile y Argentina, Variación, estructura y dinámica. Editorial Universitaria. 483p.
  • Donoso, C. 1999. Los bosques nativos de Chile, Patrimonio de la tierra. P 82-87. En: Hoffmann, A. La tragedia del bosque Chileno. Ocho libros editores. 395p.
  • Donoso, C. 1981. Tipos forestales de los bosques nativos de Chile. Documento de Trabajo Nº 38. Investigación y Desarrollo Forestal (CONAF, PNUD, FAO). Publicación FAO Chile.